martes, 9 de junio de 2015

Capítulo dos de Samidak



Hola a todos, pues ya estamos en pleno junio y toca subir al blog el segundo capítulo de mi novela Azul, el poder de un nombre. Samidak. Como ya anuncié, cada mes publicaré un capítulo para ir abriendo el apetito lector, hasta que en octubre sea publicada ya al fin como libro. De todas maneras, todo aquel de vosotr@s que lo desee, puede mandarme un mail con su dirección postal y le haré llegar, de manera gratuita, la revista publicitaria de mi novela, donde aparece el adelanto de los seis primeros capítulos que voy a ir colgando aquí mismo. Siempre es más cómodo leerlo en papel, así que os invito a que os animéis a pedirme esta publicidad de mi libro. ¡Disfrutad de la lectura!

CAPÍTULO 2. LA NIÑA, LA PRIMARIA Y EL PORTAL


Dankina se sentía inquieta, no era propio de ella, puesto que ella era la Primaria, la superiora y responsable de las Consejeras Doradas, así que resultaba increíble que una mujer con semejante cargo fuera víctima de sus nervios. Pero en aquella ocasión se le hacía inevitable. Lo único que podía hacer por camuflar unos nervios a los que no estaba acostumbrada, era tomarse un té doblemente cargado con hojas de uséo. Nunca antes había recurrido a semejante bebedizo, pero ahora tenía esperanza en aquel remedio rústico y antiguo. Deseaba que aquel brebaje le aclarara la mente que tras años de fuerte disciplina monástica había considerado férrea y ahora se reía de ella, convirtiéndola en un títere de manos temblorosas.

 No dejaba de pensar en su visita a aquel extraño bebé conocido como Azul. En cuanto sus informadores le hicieron saber que el cónsul Kritias Sabas había traído hasta Tarinia una criatura desconocida y surgida de una aparente nada, Dankina sintió la necesidad de conocerla. Su mente de Consejera Dorada se pobló de extraños y oscuros vaticinios, presintió que aquel ser procedía de un universo ajeno al suyo, y si se había abierto una brecha entre dimensiones, nada bueno podía esperarse.


El fin último de la Orden de las Consejeras era el de preservar su universo, evitar que nada procedente de otro se interrelacionara con el suyo, un vínculo semejante podía ser catastrófico. La Sagradas Escrituras de la Orden ponían de manifiesto la posibilidad de la llegada de un Demiurgo a través de una grieta interdimensional y eso sería el fin de todo. Sin embargo, cuando Dankina consiguió ver a Azul, tras el consentimiento previo del canciller Príamo Walser, sus visiones no fueron todo lo precisas que necesitaba. Aún tomándola en brazos, no supo fijar su naturaleza. Aquella niña albergaba un enorme poder y sin embargo no parecía soportar la esencia oscura de un Demiurgo devorador de mundos. Dankina estaba convencida de que Azul pertenecía a otro universo, pero no podía estar segura de que fuera un Demiurgo. Por ello aplazó su decisión de acabar con ella.
Antes acordó visitar la biblioteca de Iluminia, el archivo de la Orden, para consultar las Escrituras en busca de algo que le aclarara quién o qué era el bebé conocido como Azul. Las Escrituras eran la más sagrada y antigua fuente de información de las Consejeras Doradas. Eran un testimonio tan preciado, que su mera consulta, al margen de ser poco frecuente, sólo podía autorizarse al cargo más alto de la Orden, que en ese momento lo ocupaba ella. Se decía que las escrituras habían sido redactadas evos atrás por la Primaria original fundadora de la Orden, nombrada bajo el calificativo de la Antigua. Las Escrituras estaban manuscritas en irinio arcaico y bajo la forma de versos intrincados y generalmente crípticos. Aún así, contenían toda la historia pasada y futura del universo.

Cuando Dankina llegó a la biblioteca, las novicias   que estaban a cargo del archivo se sobresaltaron por su presencia y no pudieron evitar la visión de que algo malo estaba por venir. Dankina ignoró la alarma de sus novicias y no perdió el tiempo en explicaciones, necesitaba camuflar sus propios temores respecto a Azul. Empleó un buen rato en la biblioteca, pero gracias a sus novicias auxiliares dio con el versículo que anunciaba la llegada de aquel bebé:

Primero, llegará el océano
en el azul profundo de una mirada;
antes que surja el Devorador de mundos
el océano inundará el universo.
Pero nadie de la Orden podrá
envenenar ese océano,
ni tratar de secar sus aguas azules.
Su principio y su fin no podrán
ser regidos por las Consejeras Doradas.

Dankina leyó atentamente y en repetidas ocasiones aquel enigmático fragmento, llegando a la conclusión de que las Consejeras Doradas no podían acabar con la vida de Azul, así lo dictaban las Sagradas Escrituras. Sin embargo, Dankina tembló de indecisión, incapaz de saber si aquella niña era un Demiurgo Oscuro o sólo su heraldo. La naturaleza de Azul se presentaba como indescriptible.
Y aunque habían pasado varios ciclos desde su visita a la biblioteca de Iluminia, Dankina no podía descansar serena en el Santuario de Tarinia. Aquel día esperaba la llegada de su ayudante Fee Tomen, uno de los pocos hombres que trabajaban vinculados a la Orden de las Consejeras Doradas. Fee Tomen siempre se había caracterizado por ser un irinio de temperamento impasible y reservado, bastante calculador, razones por las que funcionaba a la perfección como enlace exterior de la Orden.
Además poseía el lado oculto y oscuro que a veces la Orden requería para llevar a cabo sus designios más sombríos. A Dankina no le gustaba que sus novicias o ella misma mancharan sus manos con sangre. Dankina había ordenado a su ayudante ir hasta Antirios para tratar de recopilar más información sobre la aparición de Azul en aquel planeta.

Mientras esperaba en su despacho la llegada de Fee Tomen, la Primaria no dejaba de acariciar a su ogo Bíker, tratando de calmarse con el contacto suave de la pequeña mascota. Aquel animal era un felino algo mayor que los gatos terrestres, de un pelaje verde moteado y con unas orejas picudas siempre erguidas. Como felino poseía una estilizada gracia y equilibrio natural, pese a no disponer de cola. Además eran criaturas muy sensibles y capaces de compartir las emociones de sus amos. Así, Bíker notaba la inquietud que dominaba a su dueña y se dejaba acariciar con el fin de serenarla. Cuando sonó el intercomunicador del despacho, Dankina se sobresaltó de tal manera que Bíker no pudo sino saltar de su regazo al suelo.

-Madre Primaria, acaba de llegar Fee Tomen, ¿quiere que le haga pasar?
-Sí, claro, novicia Fandyra.- Dankina respondió con tanta rotundidad a su secretaria que pensó que lo más probable era que la pobre le hubiera escuchado al otro lado de la maciza puerta sin necesidad del intercomunicador. Acto seguido Dankina se levantó de su asiento para arreglar los pliegues de su ropa. Llevaba un sencillo vestido no especialmente ceñido y largo hasta los tobillos, con anchas mangas, todo en un tono negro con unos escuetos adornos que no eran más que finas líneas doradas en los bordes. Era su atuendo más característico, un discreto conjunto que contrastaba con el uniforme de botas y trajes dorados de sus novicias guerreras. Relucientes uniformes que inútilmente se ocultaban bajo las capas negras con capucha que servían para encubrir sus facciones.
El tejido del vestido de Dankina era de un negro tan intenso que resaltaba la palidez de su tez y de su cabello rubio recogido y adornado con la diadema de oro en la que estaba labrado el símbolo de las Consejeras Doradas, el círculo en cuyo interior había una flor de cuatro pétalos cada uno de los cuales con un ojo en su centro. El círculo que todo lo ve, presente también en el uniforme de cualquier Consejera Dorada o siervo de la Orden.
Cuando Fee Tomen entró en el despacho, mientras se saludaban, y antes de que la novicia Fandyra les dejara solos, Dankina estudió las facciones de su emisario buscando signos de la naturaleza de las noticias que portaba. Necesitaba saber cuanto antes si se trataban de buenas o malas revelaciones. Pero el rostro del emisario, con su mutismo característico, no transmitía nada concreto.
-He esperado ansiosa su llegada. Dígame, ¿es cierto que alguien abrió un portal desde otro universo? ¿Fue una grieta dimensional el canal por el que Azul llegó hasta Antirios?- Dankina lanzó sus preguntas tan a bocajarro que Fee Tomen no se molestó en disimular lo muy incómodo que aquello le hacía sentir. Él era un hombre disciplinado y tenía preparado un informe completo sobre aquella crisis. Le hubiera gustado empezar desde el principio y no desde el final.
-No es algo tan fácil de aclarar, mi señora.- contestó Fee Tomen con una sencilla frase que a Dankina le pareció tan intolerable como un insulto directo.
-Entonces, trate de explicarlo de manera compleja, pero hágalo de una vez.
-Bueno, no podemos tener datos claros de lo que ocurrió en Antirios, porque es imposible acceder a ese planeta. Desde nuestra nave verificamos una lectura inusual en el espectro energético de la superficie de Antirios. Supuestamente parece el registro de una alteración espacio-temporal, residuos de esa perturbación así lo sugieren. Pero estábamos demasiado lejos para valorar adecuadamente esa lectura. No tiene porqué tratarse de una ruptura entre universos. Quizá fue la fuente de energía de un transporte desconocido.
-Lo dudo mucho. He visto a  la niña y he consultado las Escrituras, todo apunta a que vino de otro universo. Y esperaba que con su informe me confirmara cómo atravesó nuestra barrera dimensional y sobre todo si fue la única criatura en hacerlo. Se me hace difícil imaginar a un simple bebé moviéndose hasta nuestro universo, aún cuando no sabe ni andar. Estoy convencida de que esa niña es de otro universo.- afirmó Dankina. En su tono había una determinación que pugnaba por no existir, porque la propia Primaria no deseaba otra cosa que no fuera equivocarse.
-Pero, mi señora, por lo que sabe nuestra Orden, sólo existen unos seres capaces de pasar entre universos y esa niña tiene ADN en parte humano, no puede ser uno de ellos, no puede ser un Demiurgo.- Fee Tomen arrastró su última palabra tratando de ocultarla en un simple susurro. Dankina le miró enojada y con los ojos llenos de ira, no deseaba escuchar aquel apelativo.

-La primera misión de nuestra Orden, nuestra misión más sagrada es controlar que los universos no se conecten unos con otros, que no haya rupturas entre ellos. Sólo hay unos, como bien dices, aquellos a los que no debemos nombrar, que tienen el poder de pasar entre los universos. Esperemos que el incidente de Antirios y la llegada de esa misteriosa Azul no tenga que ver con ellos, por el bien de todo lo que existe. Las Escrituras hablan de uno de ellos en especial, el Oscuro, aquel que gusta de devorar mundos. Nada bueno puede esperarse de un ser que tiene la capacidad de cruzar universos, por eso, aún sin poder identificar a la niña, me asusta su desconocida naturaleza.- Dankina se reprimió para que no le temblara la voz al hablar con su ayudante. Hacerlo le supuso un gran esfuerzo, porque todo su cuerpo le pedía a gritos ser controlado por temblores.

Fee Tomen no había contribuido con su informe vacío a tranquilizarla, no tenía datos precisos del portal abierto entre universos, su posible origen primario y su ejecutor. Ni siquiera acertaba a asegurar que se había producido. Pero las Consejeras Doradas poseían poderes visionarios y Dankina había vislumbrado un cruce de universos y su visita a Azul sólo se lo había corroborado. Ahora Dankina, a la cabeza de su Orden, sólo podía rogar que aquel no fuera el comienzo del fin de todo lo conocido, la llegada de un aniquilador de mundos.
-Mi señora, si lo desea, puedo colarme en la Unidad Médica y asesinar al bebé, sólo tiene que ordenármelo.- se ofreció Fee Tomen con una tranquilidad escalofriante.
-¡No! Nadie vinculado a la Orden la tocará, las Sagradas Escrituras así lo establecen. Ellas siempre nos han regido y aconsejado bien.- Un largo silencio que se antojo eterno se cernió sobre la Primaria y su ayudante. Las palabras de Dankina lo rompieron pasado un lapso de tiempo.
-Sea como sea, debemos de seguir la evolución de esa niña en la Federación. También convendría que nadie especulara con la posibilidad de que procede de otro universo. Eso es algo que sólo compete ser manejado y controlado por nuestra Orden. Nadie más está preparado para comprender la complejidad de los multiversos.
-Mi señora, la Orden nunca ha fallado a la hora de ocultar la existencia de otros universos, tampoco lo hará ahora. Nuestra última crisis al respecto con las teorías científicas de multiversos de Brian Scott fue arreglada convenientemente.- Fee Tomen no disimuló una pequeña sonrisa ladina al evocar cómo había acabado con aquel científico con sus propias manos, haciéndolo pasar por un simple accidente de laboratorio.- Nos ocuparemos de que nadie en la Federación vea  un portal a otros mundos lejanos en Azul.- Cuando Fee Tomen mencionó aquel nombre con su tono serio, Dankina sintió un escalofrío por todo su cuerpo. Trató de guardarse para sí su reacción, no quería que su ayudante se hiciera eco de sus miedos, odiaba sentirse débil e indecisa, ella, la Primaria de las Consejeras Doradas. Jamás se había sentido tan abandonada por su temple.
Era humillante y desde luego algo que Fee Tomen no podía conocer. Como no podía decirle que ante la mención del nombre de la niña, la Primaria vislumbraba un futuro plagado de luchas y enfrentamientos.

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-Tú eres especial, no eres uno más y eso ante mis ojos me llena de orgullo, pero ante los de otros es un defecto inadmisible que debe corregirse. Es por eso, hijo, que no puedo dejar de rogarte que acates sus dogmas, que seas como ellos para evitar tu sufrimiento.- Meridiar acarició el rostro de su hijo mientras le aconsejaba con sus palabras.
-No puedo ser como ellos, no tengo el valor para serlo... no sirvo para ser el gran guerrero que quieren.- replicó Meridiarus con melancolía.
-Sí lo tienes, porque la mitad de tu sangre es de un Arkenus, tu padre. Y hay más valor en ti que en muchos de ellos. Ese valor que hace que te saltes sus normas, sin asustarte ante sus castigos. El coraje que te ha hecho venir hasta mí a escondidas siendo aún más niño, sólo para que yo te contara historias de los dioses. Nada te ha impedido acudir a mí, siempre lo has hecho ignorando las represalias de tus tutores...
-Hoy ha sido diferente.- intervinó el joven Meridiarus, interrumpiendo la charla de su madre.- Hoy ellos mismos me han conducido hasta ti, me han traído a tu lado, como si ya no se me prohibiera compartir mi tiempo con el tuyo. Pero no me han explicado nada, sólo me han acompañado hasta tu puerta. No lo entiendo, ¿por qué? ¿qué ha cambiado madre? ¿me dejaran ahora estar contigo? ¿me dejaran ser algo más que un fiero guerrero?- Meridiarus miró a su madre tratando de encontrar la explicación a ello. Ella le devolvió la mirada con unos ojos ahogados por la pena, ese tipo de mirada emotiva que él no podía ver en otra cthulkug que no fuera su madre. Sólo ella, de entre todas las hembras del clan expresaba sus emociones sin la frialdad característica de su raza. Era una mujer especial, incomprendida y criticada por cuantos la rodeaban, calificada de anómala.
-Tu padre ha muerto, ahora tú eres el señor de nuestro clan, ahora tú eres el nuevo Arkenus, se acabo ser Meridiarus.- las palabras se convertían en susurros ahogados en la garganta de Meridiar. El joven Arkenus no lograba entender porqué su madre se sentía tan destrozada ante la muerte de su padre, aquel que sólo la había usado para concebirle y luego la había confinado, pagándola con desprecios y castigos.- No podré volver a verte jamás, hijo mío, ellos me han permitido despedirme de ti...- la voz de Meridiar se quebró incapaz de guardar por más tiempo algo de entereza.
-Madre, si voy a ser el señor ahora, tu habrás de acompañarme porque ese es mi deseo.- afirmó Arkenus con firmeza sin poder concebir la idea de despedirse de su madre.
-No, mi Arkenus, no puede ser así, yo he de irme con tu padre.
-Si él está muerto, ¿por qué habrías de irte con él?
-Porque así lo dictan nuestras leyes. Yo pertenecía a tu padre, era suya como hija de su hélipe. Tengo que seguirle en su muerte...
-¡No! No tiene sentido, no puedes matarte por él. ¿Qué clase de vida es esa? ¿Cómo puedes elegir vivir y morir así? ¿Qué honra obtienes con ello? ¿No puedes morir con honor como un guerrero?
-Mi Arkenus, mi honra eres tú, el haberte tenido, el ser tu madre. No puedo estar más orgullosa de lo que he conseguido con mi vida cuando te contemplo. Mi hijo, el nuevo Arkenus, algún día serás un glorioso cthulkug, el mejor guerrero de nuestro clan. Así lo reveló la diosa  Alivisiar.
-No me hables de dioses, ahora ya no puedo creer en ellos.- contestó Arkenus resentido.- Nuestros dioses son tan crueles como nosotros mismos, nada puedo esperar de ellos.- Meridiar contempló a sus hijo afligida, no porque estuviera renunciando a sus dioses, sino porque sabía que en un futuro él sería adepto de una deidad ajena a los cthulkugs, así lo reveló la sacerdotisa del templo de Volvariak.
-Arkenus has de irte ya, dentro de poco vendrán las cortesanas plañideras a buscarme habré de irme con ellas...- Meridiar no quiso explicar más a Arkenus sobre el funeral de su padre y el suyo propio. Tampoco le comentó que antes de que él llegara había tomado el cirvinar, el veneno ceremonial que no tardaría en hacer efecto provocándole la muerte.- Tú serás el mejor Arkenus que haya visto este planeta y lo serás porque eres mi hijo, mi honra más preciada, no lo olvides, aunque yo ya no exista... Sé fuerte, sé el mejor de los guerreros, está en ti serlo aunque no lo creas. Algún día lo entenderás, aunque ahora no puedas porque eres poco más que un niño. Pero si me aprecias, me honrarás convirtiéndote en lo que ellos quieren y cuando lo seas, serás libre para ser grandioso.-tras estas últimas palabras Meridiar abrazó con dulzura a su hijo y le dio un beso en la frente. Arkenus dejó que la melancolía le invadiera, aceptando la despedida final de su madre y que ya nadie volvería a abrazarle con aquel cálido cariño. Un amor semejante moriría con su afectuosa madre, aquella singular entre los impasibles cthulkugs.



28 comentarios:

  1. Buen trabajo, Begoña!
    Tal y como te he conentado en otras ocasiones, creo que vas a lograr una novela entretenida, fresca y, sobre todo, muy currada.
    Muchas gracias por dejarnos leer parte de ella. :)
    Besitos.

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    1. ¡Hola! Mil gracias por los elogios, me pongo roja de leerlos. Besos

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  2. Hola, Begoñaaa.
    Vaya que tienes talento. Me gusta mucho :3
    ¡Saludos!

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  3. Hola
    No lo leer Jajaja porque no leí el capitulo uno, por lo que voy a buscarlo primero.
    Saludos

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    1. ¡Hola, simpática! Si te apetece leer el prólogo y el capítulo uno lo puedes encontrar en la entrada "Libros" de mi blog en la página "Samidak". Mil besos

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  4. me ha encantado!! se te da muy bien escribir, lo haces muy bien!!

    que tengas mucha suerte con tu libro!! :)

    un besito!

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    1. ¡Hola, guapa! Muchas gracias, a lo mejor te toca venderlo en tu curro con el tiempo, jajaja. Besos

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  5. Buenaas! Me encantó!!! Te quedó genial <3

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    1. ¡Hola! Muchas gracias, me alegro de que te guste. Besos

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  6. Pues yoi que te he conocido entre el capítulo 1 y 2 tengo que empezar por el principio y eso haré ;) Besos :)

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    1. ¡Hola! Pues cuando quieras me lees desde el principio, siguiendo la entrada "Libros. Samidak" de mi blog. Besos

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  7. Cada vez me gusta más lo que leo¡¡¡ quiero el libro¡¡¡ yaaaaaa¡¡
    un besazo¡¡ genial¡¡¡¡

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    1. ¡Hola, majo! Y lo tendrás y con una dedicatoria especial, te lo prometo. Besos

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  8. Hola preciosa!
    No lo he leído, pues me gustaría hacerlo desde el principio, así que me pasare por la sección donde lo tienes puesto el primer capítulo. Besotes

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  9. Hola, guapa! Pues cuando quieras, para eso están. Mil besos

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  10. ¡Hola! he leído un poco por encima y me a encantado, así que empezaré por el primer capítulo.
    Besos, me quedo por aquí ^^

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  11. Hola, guapa! Pues cuando quieras me sigues leyendo, gracias por visitar mis mundos. Besos

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  12. Tienes una nueva seguidora:) espero seguir por aquí, solo he empezado a leer el capitulo y me pinta de maravilla por lo que me pondre a leer el primero, ya espero con ansias el libro heee:3
    un beso^^
    wayra♥

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    1. ¡Hola, simpática! Gracias por los halagos, me alegran el día. Espero que te siga gustando mi historia. Muchas gracias por visitar mis mundos. Besos

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  13. Hola, guapa! Muchas gracias por pasar por mis mundos. Besos

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  14. ¡Hola, guapísima! Ya te he dicho, me encanta tu imaginación <3 y escribes genial.
    Tienes todos los ingredientes para que te vaya genial como escritora ^^
    Un besazo.

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    1. ¡Hola, Cristina! Eres un auténtico amor, gracias por tus comentarios. Besos

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  15. Está muy bien... te animo con el siguiente capítulo! Saludos.

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    1. ¡Hola! Gracias por tus ánimos, en realidad la novela completa ya está más que hecha y sale publicada en octubre. Besos

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  16. Hola guapa!
    Me ha encantado, sigue así. A la espera de otro capítulo jejeje
    Un besito, nos leemos^^

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  17. ¡Hola, guapa! Muchas gracias por tu apoyo, sigue leyéndome siempre que quieras. Besos

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