martes, 14 de abril de 2015

Prólogo de Samidak

Como os comenté al daros la bienvenida a este blog, nuestra intención es sobre todo transportaros a los universos de los libros de "Azul, el poder de un nombre", además de compartir con todos vosotros muchos otros viajes de literatura, cómics, cine... Para empezar os comentaré que "Azul, el poder de un nombre" va a ser una trilogía de libros, el primero de ellos lleva el título de "Samidak". ¡Que no cunda en pánico en todos aquellos de vosotros que penséis!: "¡Qué pesadilla otra saga! ¿No hay forma de leer un libro que la historia sea sólo un volumen?". Lo cierto es que "Samidak" es una novela que se puede leer como autoconclusiva, os pueden dar fe las personas que ya la leyeron. Aunque los que queráis, como yo, seguir viviendo en el mundo de mis personajes, podréis hacerlo en sus continuaciones. Estoy concluyendo la segunda parte ("Tejer Neheb") y más adelante seguiré con la tercera ("Verinetis som").
 Si todo va bien "Samidak" será publicada como libro físico el próximo otoño, así que todo aquel que se sienta atraído por mi historia la podrá leer completa en breve. Pero claro, para que os atraiga un mínimo primero debo adentraros en su lectura... Por ello tenemos pensado colgar en el blog el prólogo y los seis primeros capítulos, a razón de uno cada mes, más o menos. Respecto a este aperitivo de lectura, comentaros que el equipo Azul estará presente en la quedada Blogger de la Feria del Libro de Madrid, el próximo 6 de junio, dando la revista con este adelanto de los seis capítulos y haciendo amigos en directo, por supuesto.

Y ahora os dejo con la primera entrega, el prólogo, espero que os guste.



Se oían pisadas firmes y aceleradas. Habían encontrado el refugio final, era indudable. Drusila temblaba, porque después de tantas noches de vigilia, de tanto imaginar el retumbar de unos posibles pasos como aquellos, ahora estaba segura de que lo que oía no respondía a su imaginación. Habían entrado en los túneles secretos; las habían encontrado. Pronto el Demiurgo Oscuro llegaría con sus esbirros hasta donde estaba Tinea y sus más fieles siervas, entre las que se encontraba Drusila. Corrió a la última estancia de aquel laberinto escondido, a la habitación donde Tinea aún se recuperaba del parto. Cuando hizo su entrada repentina, la palidez de su rostro anunció la mala noticia que todas auguraban. Quiso decirlo ella misma también con palabras, pero sus labios temblaban de manera incontrolable. En los ojos de las demás, un reflejo de desesperación, le aseguraba que no valía la pena que se molestara en expresarlo. Ya todas sabían que el Demiurgo Oscuro había dado con ellas.

Tinea miró la pequeña cuna que ocupaba un rincón. Tampoco ella quería usar palabra alguna en un momento como tal. Odiaba mencionar el maldito nombre del Demiurgo Oscuro. Lo que sí hubiera querido era manifestar lo mucho que agradecía el apoyo que Drusila y el resto de sus guerreras le habían brindado. Bien sabía lo caro que estaban a punto de pagar ese apoyo, y aún así, ninguna había dado la más mínima muestra de flaqueza, seguían a su lado.

-Mi señora, quizás podríamos... -Amelia, la más joven de todas, aún escondía en sus ojos una chispa de rebeldía, un deseo de seguir luchando. Pero ni la más fiera amazona podía abrir combate contra el Demiurgo Oscuro y de nada servía que a estas alturas se enfrentarán a él abiertamente. La niña había nacido ya y el Demiurgo llegaría en unos minutos.

-¡No, Amelia! No es hora de derramar más sangre, nada ganaremos, no podemos matarle. Como mucho acabar con algunos de sus esbirros...

-¡Con eso ya sería feliz!

-¡No, no quiero más de eso! -Tinea se tapó la cara con las manos. Estaba agotada y no era sólo por el recién parto, sino por todo lo demás. Amelia miró al suelo avergonzada, prefería la opción de morir peleando que entregarse como una simple oveja, pero, por encima de todo, amaba a su señora y no estaba dispuesta a contrariarla, menos en esos momentos tan difíciles. Si ella había dispuesto que así fuera el final, así tendría que ser. Ella no desobedecería el último deseo de un Demiurgo de luz. 

Tinea se levantó de la cama, aún estaba muy débil, porque el parto no había sido fácil, pero no estaba dispuesta a recibir al Demiurgo Oscuro tumbada, como si ya estuviera muerta. Todas la miraban con angustia, viendo como andaba con pasos vacilantes hasta que dejó que su cuerpo se desplomara en una silla junto a la pequeña cuna. Entonces, se sentó de la manera más regia y señorial que pudo, manteniendo una postura serena y firme, como sólo alguien de su naturaleza podía. Así permaneció, mirando con indiferencia al umbral de la puerta, como si sólo esperase que una brisa viniera a su encuentro y no el Demiurgo Oscuro a arrebatarle lo poco que le quedaba. Sus siervas se le acercaron, colocándose a su lado. Franqueándola y apoyándola con una posición marcial no exenta de cariño. Cuando el Demiurgo Oscuro y sus hombres entraron, fueron recibidos por esa postal de dignidad.

-Mi queridísima prima, ¿cómo es posible que me hayas querido ocultar esto? ¿Acaso no soy de la familia? -El Demiurgo sonrió y al hacerlo mostró una malicia que no cabía pensar como posible. Si Tinea fuera una simple humana, un escalofrío hubiera recorrido todo su cuerpo. Pero no lo era y demasiado conocía el alma negra de su primo, como para sentirse amedrantada en aquel momento. Lo había perdido casi todo.

-Por otra parte, sabes bien que los Demiurgos de luz como tú tenéis prohibido juntar vuestra sangre con la de vulgares humanos. Hiciste muy mal, prima, en fijarte en Aero, un simple guardián de los Bosques Altos. Podías haber jugado un poco con él tan solo, pero te dejaste llevar demasiado. ¿Cómo te has atrevido a tener un hijo con un ser inferior?

-Aero no era un ser inferior y yo le amaba... -Tinea no pudo evitar que su voz se quebrara, mientras recordaba a Aero y cómo el Demiurgo Oscuro había acabado con él. 

-Tu capricho, prima, te va a costar muy caro. Despídete de tu bebé porque pronto será la cena de mis Perros de guerra.

Tinea recuperó entonces la entereza que tenía como propia. Miró al Demiurgo Oscuro, al abismo de fuego negro que eran sus ojos y con una sonrisa del que se sabe ganador, escupió sus palabras:

-Llegas tarde, ya me despedí de ella. -El Demiurgo Oscuro sintió en su cuerpo el escalofrío de terror que tan acostumbrado estaba a infundir a todos los que le rodeaban. Su huella era el temblor con el que los demás le saludaban. Pero en ese momento, era él el que, temblando, se acercaba a la pequeña cuna que custodiaban las amazonas de su prima. Le abrieron paso sin resistencia, y el Demiurgo Oscuro tembló más de ira, de miedo, de sentimientos a los que no estaba acostumbrado a enfrentarse. Cuando alcanzó la cuna, antes de asomarse a mirar bajo sus pequeñas mantas, ya sabía que estaba vacía, el bebé no estaba allí.

Del Demiurgo Oscuro brotó un alarido de odio que se dejó oír más allá de las paredes de aquel refugio. El mismo refugio que tembló como si de su garganta  naciera un terremoto. 


Antea tuvo la suerte de no oír el horrible alarido y no sufrir el miedo en su cerebro por aquel sonido penetrante. Ella estaba muy lejos del refugio donde se había despedido de su señora Tinea y de sus compañeras. No iba sola, envuelto en una sábana de raso azul, llevaba al bebé de Tinea. 

-El Demiurgo Oscuro tarde o temprano nos encontrará y ya sabes lo que hará con mi pequeña si eso ocurre. Tú, Antea, eres la más valiente de todas mis siervas. Necesito que te lleves lejos de aquí a mi hija. Lo que te pido no es fácil, pero confió en ti.

-Haré lo que me digáis, mi señora. -Tinea abrazó a la pequeña contra su pecho, la arropó con la sábana azul y la besó en la frente antes de dársela a Antea. 

-Es una niña preciosa. -Suspiró mientras se la entregaba. Acto seguido, se despojó de un medallón que colgaba en su cuello. -Toma también la piedra de Shantina, más sabia que nosotras, te conducirá a un mundo apropiado para que dejes a mi hija. Recuerda que después de dejarla tendrás que volver a usar la piedra y ocultarte tú en otro mundo, la piedra elegirá por ti. Sabes perfectamente que es una fuerza poderosa, te hablé bien de ella en el pasado, cuídala siempre. No puedes quedarte en el mismo mundo que mi hija, desprendes demasiada energía de esta tierra, el Demiurgo Oscuro te rastrearía y caerías pronto en sus manos. No volverás a verme, no volverás a ver a los tuyos, ni a tu mundo. Confío en ti.

-No fallaré. -respondió Antea con la convicción que de ella se esperaba.

La piedra de Shantina había abierto el portal, muy lejos del mundo donde el grito bestial del Demiurgo Oscuro retumbaba. Era otro universo. Antea dio sus primeros pasos en el nuevo mundo con el bebé en sus brazos. Un lugar tan distinto a su patria, se veía falto de vida y de belleza. Un silencio enfermizo parecía ser lo que mejor le describía. Ningún sonido turbaba aquel desierto de arenas verdes en las que se hallaba. Antea dudó de su misión, le costaba aceptar que debía dejar al bebé en aquel páramo tan árido. 

Pero la piedra de Shantina brilló en su pecho recordándole que ese era el primer destino de la niña de Tinea. Había llegado la hora de dejarla en el suelo y partir. Así lo hizo, pese a sus propias dudas, esperando que no estuviera entregando al bebé a una muerte segura, como si se la hubiera cedido al propio Demiurgo Oscuro. Antes de abrir un nuevo portal miró varias veces tras de sí para comprobar que el bulto que era el bebé aún se retorcía en ese suelo tan inhóspito. El portal se abrió y cuando Antea estaba dentro escuchó al otro lado el llanto de la niña. Un impulso maternal la forzó a regresar, pero ya era demasiado tarde, el portal se había cerrado y ella estaba lejos en otro mundo extraño. Miró a su alrededor y sonrió tristemente, aquel lugar que le había tocado a ella sí parecía acogedor, al menos en el horizonte se divisaban bosques y montañas como en su mundo natal.

2 comentarios:

  1. Okaaaaay, esto me gusta, bastante, quiero más, dijiste que en otoño se publicaría ? Buenisimoooo ! jjajajja
    Besos y seguire pendiente con los capitulos y todo !

    ResponderEliminar
  2. ¡Hola! Pues si te gusta el prólogo puedes leer también el capítulo uno que esta colgado del enlace "Samidak" en la carpeta "Libros". Y si eres de Madrid o pasarás por la Feria del Libro, allí estaré dando avances de mi novela en la quedada Blogger. El libro sale ya en octubre, ¡que ganas! Gracias por visitar mis mundos y gracias por tu comentario, eres un cielo. Besos mil

    ResponderEliminar

Post nuevo Post antiguo Home